17 de Octubre de 2014 588 Visitas

Solamente el 20% de los pacientes en diálisis tiene acceso al trasplante

Además de las terapias de hemodiálisis y diálisis peritoneal, el enfermo renal tiene la posibilidad de ser sometido a un trasplante para sustituir la función del riñón dañado. Lamentablemente la cantidad de personas que pueden acceder a la terapia y la falta de donantes son determinantes al momento de concretarse esta intervención.

En la última Jornada de actualización sobre nefrología impartida por la Sociedad Chilena de Nefrología, el doctor Hans Müller, dictó una charla sobre las diferentes terapias de sustitución renal y las posibilidades que tiene un paciente en Chile de optar a ser trasplantado. Debido a la complejidad del tratamiento, y las expectativas que tendrá la persona al recibir un órgano externo, sólo un 20%, de los 18 mil pacientes que se encuentran en diálisis, puede trasplantarse.

Pero no sólo el estado en el que se encuentre el enfermo es determinante para realizar esta intervención, ya que actualmente más de mil personas esperan por un riñón en el país y la cantidad de donantes que existen no alcanzan a cubrir la gran demanda.

“Lamentable un porcentaje muy mínimo de los pacientes que están en diálisis tienen lo necesario para trasplantarse. Deben cumplir con una serie de exámenes y condiciones físicas que le asegure que trasplantarse mejorará su vida y no la empeorará. Luego de cumplir con todos los requisitos entrarán en una larga lista de espera, existiendo la posibilidad que nunca sea trasplantado por la escases de órganos que tenemos en el país”, afirmó el doctor Müller.

El doctor remarcó que lo principal es la prevención de la Enfermedad Renal Crónica, para no tener que verse enfrentado a esta problemática. “Lo esencial es prevenir la enfermedad y ser capaces de tener una mejor cultura de la donación de órganos, ya que actualmente son muchas las personas que tienen todo lo necesario para realizarse un trasplante, pero no tienen el órgano que necesitan”, señaló el doctor.

Trasplante

Un trasplante de riñón exitoso libera a los pacientes de la necesidad de diálisis, y es un tratamiento eficaz para la insuficiencia renal, comparado con diálisis peritoneal o hemodiálisis. Además, los pacientes trasplantados tienen menores restricciones y mejor calidad de vida que los pacientes con diálisis.

Cuando una persona decide trasplantarse será sometida a un exhaustivo chequeo médico, determinado a buscar alguna contraindicación, como por ejemplo algún cuadro infeccioso activo, alguna enfermedad autoinmunológica o alguna falla que lo limite en la cirugía o lo exponga a riesgos innecesarios.

“Luego del estudio de pre-trasplante, existen dos opciones para recibir un órgano; con un donante vivo relacionado  o con donante cadáver. Si es con donante vivo el donador también es sometido a una serie de exámenes para comprobar que está 100% sano, ya que la idea es no desmejorar su salud. Si el paciente no tiene un donante vivo que pueda donar su riñón, ingresa a la lista de espera nacional siendo seleccionado según la compatibilidad y la oportunidad de órganos que se tenga”, afirmó el doctor Müller. 

Si se concreta el trasplante, el receptor estará en el hospital durante aproximadamente 3 a 7 días, ya que necesitará control cuidadoso por parte de un médico, exámenes de sangre regulares durante 1 a 2 meses. El período de recuperación es aproximadamente de 6 meses, y necesitará hacerse chequeos médicos regulares con exámenes de sangre y radiografías durante muchos años.

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