03 de Abril de 2010 4398 Visitas

La deshidratación se evita con la ingesta de 4 a 10 vasos de líquidos, pero no alcohol

Cinco sociedades científicas elaboran un documento con recomendaciones para combatir la deshidratación.

Cinco sociedades científicas, concretamente la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), han elaborado el documento Recomendaciones en procesos de rehidratación y deshidratación leve, con consejos para combatir las consecuencias que puede tener para la salud la deshidratación, entre ellas la pérdida del apetito, los calambres, la taquicardia, el dolor de cabeza, la sensación de mareo, la desorientación y, en casos extremos, el coma y la muerte. La obra, ya disponible en las páginas web de cada una de las referidas sociedades, se distribuirá en las consultas de atención primaria y consejerías de Salud. En palabras del Dr. Luis Bujanda, vicesecretario de la AEG, “este documento tiene como objetivo ser un referente para los profesionales de la salud a la hora de aconsejar a la población sobre cómo mantener un nivel óptimo de hidratación”. Así, como recuerda este especialista, “es conveniente ingerir de 4 a 10 vasos de líquidos al día aunque no se tenga sed, y especialmente en situaciones de calor”.

Asimismo, como recuerda la Dra. Pilar Matía, de la SEEN, “el consumo de ciertos alimentos con un alto porcentaje de agua –como frutas como melón, sandía o fresa, y verduras como las zanahorias o las calabazas– puede ayudar a mantener buen nivel de hidratación. Por el contrario, no son recomendables las bebidas alcohólicas para evitar la deshidratación, pues incluso pueden llegar a provocarla. En caso de comidas copiosas, se requiere un aporte suplementario de líquidos”.

Lactantes y gestantes, Por lo que respecta a los niños, su cuerpo tiene mayor porcentaje de agua que el de los adultos. Sin embargo, tienden a beber menos ya que su percepción de la sed está menos desarrollada y, además, sufren pérdidas como consecuencia de su actividad física. Cuando un niño se deshidrata, no solamente pierde líquido, sino también sales minerales en cantidades importantes. Según la Dra. Mª Luisa López, coordinadora del Grupo de Nutrición de SEMERGEN, “los lactantes y los niños necesitan proporcionalmente más aporte de líquidos que los adultos y tienen mayor riesgo de deshidratación: se recomienda la lactancia materna y respetar las proporciones de agua y leche en la preparación del biberón”. Respecto a las madres en periodo de lactancia, los expertos afirman que la leche materna contiene “un 90% de agua, por lo que una madre en periodo de lactancia debe ingerir alrededor de 8 a 14 vasos de líquido al día”. De la misma manera, el embarazo se corresponde con una de las etapas en la vida de la mujer en las que los cuidados del cuerpo deben extremarse. La importancia y la necesidad de beber suficiente líquido van más allá de hidratar el organismo. Como concluye la Dra. López, “en el embarazo, la evolución y desarrollo del feto está condicionado por un correcto aporte de líquidos. Una buena hidratación alivia el estreñimiento y previene las infecciones de orina”.

Fuente: Jano.es

 

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